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miércoles, 25 de marzo de 2015

Cuando la Música es Magia


Danza tradicional budista interpretada, en este caso, por 21 bailarinas chinas. Por si fuera poco, el baile se grabó para una gala por parte de la Compañía de Representaciones Chinas de Deficientes Físicos, y fue televisada en directo para la China Central. El aspecto más impresionante de todas las integrantes de ésta compañía de danza, es que son deficientes auditivas, es decir, todas las bailarinas son sordas!!!!
La cuestión es si podemos tomar nuestras limitaciones, sean del tipo que sean, como barreras infranqueables o bien, deberíamos, viendo maravillas como estas, tomarlo como un reto o una oportunidad de superación. Me viene a la memoria algo que, no recuerdo quien me lo dijo, que venia a decir que aprendiendo a hacer algo bien, nuestra vida cobra sentido. No hace falta saber de todo para que mi vida tenga sentido, tan solo haciendo una cosa muy bien ya lo tiene.

Increible....



jueves, 12 de marzo de 2015

Jornadas de Musicoterapia y Oncología

 Instituto MAP Concierto discapacitados auditivos

 

La musicoterapia nos da  la posibilidad de crear, de construir y de re-significar lo vivido.
 

La musicoterapia, en estos años,  ha desarrollado metodologías de trabajo e investigaciones muy sólidas en la intervención psico-socio-sanitaria de la oncología,  incidiendo en el tratamiento del dolor, trabajo sobre la autoestima, proyecto de vida, el manejo de la ansiedad, etc.
Estas Jornadas de Musicoterapia y Oncología  pretenden ser una actualización científica ante una enfermedad que día a día cobra más protagonismo en nuestra sociedad.

 
Fechas:
28 y 29 de marzo de 2015 Lugar de Celebración: Vitoria Gasteiz
Matrícula: 125 €
Información: 945 143 311
map@agruparte.com




Programa Científico

PhD Thygve Aasgaard
El rol de la comunicación musical y la interacción en el departamento de oncología pediátrica
Dª Camino Bengoechea
Silencio y confianza. El musicoterapeuta al encuentro del sonido
Dra. Blanca López-Ibor
La unidad de oncología pediátrica y la figura del musicoterapeuta
Dª Elvira Martín
Terapia de GIM grupal con adultos oncológicos
Dª Nuria Escudé
La eficacia de la musicoterapia en enfermos con cáncer avanzado en situación de agonía, ingresados en una Unidad de Cuidados Paliativos y el impacto en sus familiares
Dª Mireia Serra Vila
La vida, siempre. Canciones que nos abren a la transformación desde la musicoterapia en oncología y paliativos
D. Luis Amurrio
Diálogo abierto entre la psicología y la musicoterapia
Dr. Alberto Meléndez
Diálogo abierto entre la medicina y la musicoterapia

 

Le invitamos a  presentar trabajos en estas importantes Jornadas de  "Musicoterapia y Oncología", que serán las primeras en España que se centrarán específicamente en este tema y que tienen lugar dentro de una sólida tradición  en la formación e investigación en musicoterapia del Instituto Música Arte y Proceso que mantiene relación en su Máster Tesis con la Universidad de Aalborg.

        Ampliar información  e inscripciones


miércoles, 11 de marzo de 2015

Paisajes Sonoros




Aunque les parezca extravagante,  mi sobrina de doce años me preguntó hace unos días si se podía afinar el mundo. Algo está cambiando cuando una estudiante de violín matriculada en un conservatorio de música plantea este tipo de dudas. Puede que no sea demasiado tarde y salgamos del ostracismo por la ramplonería educativa que hemos sufrido durante décadas en los centros de enseñanza academicistas de España.
No tiene edad aún para leer el libro que les voy a recomendar, pero algo tendré que explicarle para intentar solventar sus dudas al respecto. Se ha publicado hace unos meses “El paisaje sonoro y la afinación del mundo“, del canadiense R. Murray Schafer, y en sus páginas, ahora traducidas al castellano, podemos despejar algunas incógnitas sobre el mundo de los sonidos.

Dedicado desde los años sesenta del pasado siglo a la ecología acústica, al estudio del sonido separado de la fuente generadora de ella, y a lo que él mismo denominó paisaje sonoro (soundscape), se convirtió en uno de los referentes teóricos de la fonografía y música experimental  de las últimas décadas, influyendo a una gran cantidad de artistas sonoros. Trabajó durante mucho tiempo en el “Proyecto del paisaje musical del mundo” y su gran aportación fue “The Tuning of the World“, libro editado en 1977. Además, ha compuesto numerosas obras enmarcadas en el campo de la música contemporánea de corte dramático y, en ocasiones, con temática mitológica. Ejemplo: su obra magna es Patria.

Pero, no se equivoquen, todo esto no es una  idea caída del cielo ya que el pensamiento sobre el universo como composición musical tiene una historia que va desde Pitágoras hasta John Cage. Y la importancia de Schafer radica en su acercamiento empírico a dicha idea, según se nos explica en el propio libro. Schafer lo que ha aportado es un interés creciente con el tiempo en el estudio de los sonidos capturados del mundo, un instrumento mucho más rico que lo que puedan aportarnos todos los instrumentos que sintetizan los sonidos.
Lo que podemos extraer de la lectura de este libro, que sirve tanto a estudiosos del tema, a fonografistas como a neófitos interesados en una aproximación al paisaje sonoro, es que la importancia del silencio y de la escucha es determinante a la hora de participar en una deriva sonora o de manipular con los sonidos que capturamos del mundo. La acústica, la naturaleza y el entorno que nos rodea cada vez más complejo, invita a reflexionar sobre los sonidos como objetos de trabajo e investigación, como fuente documental y experimentación estética. Seguro que tras la lectura de este libro imprescindible a más de uno le cambiará la percepción sonora de todo lo que le rodea.
Y termino con una cita que explica muy bien la intención del autor canadiense y que aparece justamente en  la introducción del libro:
“Aunque no haré otra cosa sino escuchar…
Escucho todos los sonidos, que corren juntos, se combinan,
se funden, se suceden unos a otros:
los sonidos de la ciudad y los ajenos a ella, los sonidos
del día y de la noche…”
(“Canto a mí mismo”, Walt Whitman)

Los hemisferios cerebrales, mitos y verdades




Es común en nuestros días escuchar la clásica frase: “Si eres creativo utilizas más el hemisferio derecho y si eres analítico entonces utilizas más el hemisferio izquierdo del cerebro” así también nos encontrarnos con una variedad de cursos, aplicaciones y documentos que nos enseñan a lograr una perfecta armonía entre ambos hemisferios. Pero, ¿utilizamos realmente un hemisferio más que otro según la tarea que desempeñamos?
Se ha convertido en conocimiento general para la mayoría de las personas que el hemisferio izquierdo es dominante para el lenguaje y el hemisferio derecho, por otra parte, está implicado con mayor profundidad en el procesamiento emocional y representa los estados emocionales de las demás personas. Sin embargo, las diferencias entre estos hemisferios no son tan claras como nos hace pensar el tan difundido mito. Por ejemplo, el hemisferio derecho está involucrado en el procesamiento de algunos de los aspectos del lenguaje, como la entonación y el énfasis.
Las diferencias entre estos hemisferios no son
tan claras como nos hace pensar el tan difundido mito
La información que tenemos sobre las diferencias funcionales del cerebro provienen de notables estudios sobre el cerebro dividido a inicios de los años 70, en pacientes a los que se le tuvo que cortar el cuerpo calloso (las fibras de conexión entre los dos hemisferios) como último recurso para el tratamiento para la epilepsia. Entre los más reconocidos investigadores encontramos a los psicólogos Roger Sperry y Michael Gazzaniga, quienes presentaban estímulos a un solo hemisferio a la vez, y descubrieron que las dos mitades del cerebro actuaban como entidades independientes con estilos de procesamiento diferentes.
Pero es importante recordar que en las personas sanas los dos hemisferios cerebrales están bien conectados y se han desarrollado para funcionar en conjunto, compartiendo información a través del puente al que llamamos cuerpo calloso. Los neurocientíficos que trabajan hoy en día en este campo están interesados en conocer cómo se produce esta coordinación.

También tenemos que tener en cuenta que el tipo de tareas de la vida cotidiana que requieren de un hemisferio en específico, no se ajustan perfectamente a este tipo de categoría Izquierdo- derecho. Tomemos el ejemplo de la creatividad. Podemos encontrar útil la simple explicación de dividir las tareas creativas y repetitivas, pero en la realidad estas tareas son más complejas y existen muchas maneras de ser creativo.
Algunos estudios han demostrado que el hemisferio derecho parece estar más involucrado cuando tenemos un destello de intuición. Por ejemplo, un estudio encontró que la actividad era mayor en el hemisferio derecho cuando los participantes resolvían una tarea a través de una visión y no por partes. Otro estudio mostró que la exposición breve a una pista de rompecabezas era más útil para el hemisferio derecho que el izquierdo, como si el hemisferio derecho estuviera más cerca de la respuesta.
Pero el insight es sólo un tipo de creatividad. Contar historias es otra. Una de las ideas más fascinantes de los estudios del cerebro dividido era la forma en que el hemisferio izquierdo participada en el proceso de inventar historias mientras que el hemisferio derecho buscaba la explicación, era como lo denominó Gazzaniga, el “fenómeno intérprete”. Por ejemplo, en un estudio, un paciente debía completar una tarea de coincidencia de imanes utilizando su mano izquierda (controlada por el hemisferio derecho) para que coincida una pala con una imagen de una tormenta de nieve (que se muestra sólo en el hemisferio derecho). Luego se le preguntó al paciente por qué había hecho esto. Pero su hemisferio izquierdo (el origen de la palabra), no admitió saber. En su lugar, se confabulo diciendo que había llegado a la pala para limpiar el gallinero (la imagen que se le mostró en el hemisferio izquierdo era de una pata de ave).
Este mito tiene una simplicidad seductora
En una descripción general del cerebro dividido en el 2002 Gazzaniga concluyó en un artículo para la revista Scientific American, basado en el fenómeno intérprete y otras conclusiones, que el hemisferio izquierdo “inventa e interpreta”, mientras que el hemisferio derecho del cerebro es “veraz y literal”. Esto refuta el clásico mito inventado.
Si la evidencia científica contradice el mito del hemisferio izquierdo como lógico y el hemisferio derecho como creativo, entonces, ¿por qué se mantiene vigente hoy en día apoyado por diversos profesionales? Una posible explicación es que este mito tiene una simplicidad seductora. La gente busca preguntarse ¿qué tipo de cerebro tengo? Pueden buscar información en Internet y comprar aplicaciones para orientar y mejorar su mitad más débil. Es difícil luchar contra ese sistema de creencias diciendo que en realidad el funcionamiento de nuestro cerebro es mucho más complicado, pero como profesionales de la salud mental debemos informar y eliminar un mito tan simplista como es el de la forma en que nuestros cerebros realmente funcionan.


viernes, 6 de marzo de 2015

La musicoterapia infantil

La musicoterapia infantil es el uso de la música y de las actividades musicales en un contexto terapéutico con el objetivo de estimular, mejorar o recuperar el correcto desarrollo motriz, cognitivo, social y emocional de los niños.
En una sesión de musicoterapia, mientras el niño se lo pasa bien cantando y tocando instrumentos, el musicoterapeuta pretende conseguir que el niño sea capaz de mantener la atención, que articule mejor las palabras o que construya las frases correctamente. También se puede fijar el objetivo de controlar la hiperactividad del niño, mejorar la conducta o aumentar la autoestima en situaciones emocionalmente difíciles. Es por este motivo que la musicoterapia es útil en la mayoría de problemas propios de los primeros años de vida del niño: problemas de lenguaje, problemas de aprendizaje, dislexia, déficit de atención, hiperactividad, problemas emocionales y de conducta, etc.
Ya hace algunos años que psicólogos de los dife
rentes ámbitos de la psicología han empezado a ver en la música un recurso útil para sus actividades terapéuticas, y poco a poco han ido llevando su carrera profesional hacia la musicoterapia. Es muy importante que el musicoterapeuta sea músico además de psicólogo, pues el dominio de instrumentos como el piano o la guitarra y la capacidad de improvisación dan consistencia a las actividades musicales de la sesión.

El valor terapéutico de la música

La música, por ella misma, tiene una serie de características que la hacen muy útil para el trabajo con niños. Para empezar, es un recurso que todos conocen y han experimentado en muchas ocasiones, a menudo de una forma agradable y divertida. Además, música puede hacerla todo el mundo, los grandes y los pequeños, los más inteligentes y los que presentan más dificultades, los que hablan y los que son incapaces de comunicarse verbalmente… Y esta flexibilidad para presentarse a todo el mundo en el nivel que cada cual necesita, hace de la música una perfecta aliada por la terapia.
La música nos toca emocionalmente, nos activa o nos relaja a nivel físico, nos hace trabajar el cerebro y nos ayuda a relacionarnos con los demás. Además, una canción siempre tiene momentos previsibles aunque sea la primera vez que nos la cantan. Por este motivo el niño se siente seguro en una sesión de musicoterapia, puesto que siempre es capaz de participar con éxito en las actividades que se hacen.
Es importante destacar que todos tenemos una música preferida: una canción, una melodía que nos emociona más que las otras… Los niños no son una excepción en este sentido. Esta música preferida será un recurso indispensable para el musicoterapeuta, y servirá de base para su trabajo con el niño.

El papel de la música en la terapia

Según el objetivo que se quiera trabajar y las características del niño, el musicoterapeuta utilizará la música de una manera o de otra. En algunos casos, la música actúa como estímulo por facilitar el aprendizaje de nuevos conceptos, nuevas palabras, nuevas maneras de construir una frase… Sería como cuando nos aprendíamos las tablas de multiplicar con el ritmo y la tonadilla que nos facilitaba la memorización, o como cuando todavía ahora somos capaces de recordar los ingredientes de la Nocilla gracias a la canción que se hizo famosa con el anuncio. Otras veces, la actividad musical (tocar un instrumento, escuchar un disco, cantar…) es la excusa para conseguir que el niño trabaje una dificultad. Por ejemplo, tocar la flauta puede servir para hacer ejercicios de respiración que, sin la flauta, podrían resultar algo aburridos. Tocar en un grupo puede mejorar su capacidad de atención (si ha de tocar los cascabeles justo después de oir el triángulo), mejorar la relación con otros niños, o aumentar la autoestima.
Por último, no podemos olvidar que las actividades musicales son divertidas para el niño, y esto les da un papel importante como refuerzo para conseguir que trabaje en aquellas tareas que de entrada no le motivarían demasiado.
El proceso de evaluación
Para llevar a término una buena intervención con musicoterapia, el psicólogo-musicoterapeuta debe realizar un estudio del desarrollo del niño en todos sus ámbitos, mediante las pruebas estándar que existen para cada caso. Una vez hecha esta valoración, establecerá los objetivos a trabajar con el niño y planificará el tratamiento más adecuado. Hasta aquí, nada diferente de lo que hace un psicólogo en su día a día. Pero además, el musicoterapeuta preguntará a los padres qué músicas escucha el niño a casa, qué canciones se le han cantado de pequeño, si reacciona a alguna música en especial, o si se ha interesado por algún instrumento. Esta información será básica por el tratamiento y a partir de aquí se programarán las actividades más adecuadas para el niño según su propia historia musical.
El musicoterapeuta, además de su trabajo diario con los niños, mantiene un contacto directo con los otros profesionales que conocen al niño, como el maestro, el logopeda, el fisioterapeuta, el terapeuta ocupacional, el neurólogo, etc.
Las sesiones
Las sesiones de musicoterapeuta son muy estructuradas, puesto que cuanto más lo son más ayudamos el niño a sentirse cómodo en un ambiente previsible y conocido para él. Por esto, en musicoterapia infantil son muy importantes las canciones de bienvenida, que son canciones sencillas que incluyen un saludo personalizado con el nombre del pequeño. Estas canciones son más o menos simples según el grado de desarrollo lingüístico e intelectual del niño.
Después, se van realizando las diferentes actividades planteadas según los objetivos. Algunos ejemplos de actividades son:
Cantar: las canciones son una fuente de aprendizaje de vocabulario, y les ayuda a trabajar la correcta estructura de las palabras y las frases. Una canción adecuada para cada actividad dependerá del objetivo a conseguir, la edad y la capacidad del niño.
Audición musical: fomenta principalmente la atención, el reconocimiento de sonidos, y puede servir para conseguir momentos de relajación durante la sesión.
Juegos musicales: son todas aquellas actividades que tienen como protagonista un instrumento o una acción musical, que están regidas por unas normas que se deben cumplir, y que tienen un objetivo a conseguir.
Improvisación vocal e instrumental: permite un ambiente flexible en que el niño es libre de tocar o cantar lo que quiere, siempre dentro de unos límites. Este espacio es muy importante para los niños acostumbrados a un ambiente de aprendizaje muy rígido, y fomenta la expresión espontánea y la creatividad.
Composición de canciones: fomenta la creatividad y la imaginación. El niño puede componer una canción cambiando la letra de una canción conocida o inventando una nueva melodía.
Viajes musicales: con ayuda de una audición, guiamos la imaginación del niño hacia otro lugar, como si lo metiéramos dentro de un cuento en el que él es el protagonista y pasan cosas increíbles…
Tocar instrumentos: la habilidad necesaria para tocar un instrumento implica un desarrollo de ciertas funciones motrices que pueden ser un objetivo en sí mismo. Pero también tocar en grupo o junto con el musicoterapeuta implica trabajar la relación con el otro, la espera de los turnos, la escucha del otro o la coordinación con éste.
Finalmente, la sesión acaba con un final previsible y conocido para el niño, ya sea con una canción o con una actividad de recogida, que faciliten la comprensión del fin de la sesión y la ubicación a su nueva realidad (irse con la madre, ir a otra terapia…).
La musicoterapia, pues, es una herramienta de gran utilidad para los psicólogos que se dedican a la atención precoz, que encontrarán en las actividades musicales un recurso divertido para los niños que presentan dificultades en su desarrollo.