viernes, 7 de noviembre de 2014

Taller de Música "BRAMADERAS"

El poder del sonido
 

En todas las religiones se atribuye al sonido un poder sagrado, bien en forma de palabra como en la cristiana (al principio era el verbo, y el verbo estaba con Dios, y el verbo era Dios) o en forma de expresiones verbales o mantras, como en la hindú, de los cuales el más simple y a la vez el primordial, origen de todo, es el OM, cuya vibración profunda es interpretada como el sonido mismo de la creación. En otras religiones, como las chamánicas  asíaticas o americanas, diversos instrumentos, pero sobre todo el tambor, con su ritmo grave y repetitivo, tienen el poder de ser vehículo o transportar al chamán al mundo de los espíritus por medio del trance. Estos instrumentos cobran así un valor sagrado y son contemplados como los portadores de la voz de los espiritus que se comunican con el hombre.
Desde nuestra perspectiva racionalista occidental, este fenómeno lo interpretamos en el sentido de que determinados sonidos y ritmos repetitivos son capaces, asociados a otros agentes, de provocar estados alterados o potenciados de conciencia, posibilitando la entrada en trance de personas especialmente preparadas, que pasan así a niveles de percepción más profundos, a los contenidos intuitivos del inconsciente y la visión arquetípica de lo real. Evidentemente, ello se articula con contextos culturales que incluyen una visión sagrada de la existencia, no materialista ni racionalista a ultranza.
Uno de estos instrumentos sagrados o mágicos es la bramadera, empleada ya en la religion paleolítica, en los rituales de las cuevas con pinturas.
 
Identificación 
La bramadera es una plaqueta alargada de madera o hueso, y en ocasiones metal, sujeta por una perforación en un extremo a una cuerda larga, por medio de la cual se voltea a la manera de una honda, haciéndola producir un sonido característico que ha sido interpretado en las culturas primitivas como de carácter sobrenatural o sagrado, y empleado generalmente en los rituales de iniciación.
 
Origen
Aparecen por primera vez en los registros arqueológicos del Paleolítico Superior, junto a otros objetos de configuración semejante con los que a veces se las ha confundido, como son los colgantes. Las bramaderas prehistóricas están realizadas en lámina de hueso, escindida de una costilla de animal, y son extraordinariamente delgadas y de sección trasversal muy aplanada, tendiendo a lo plano convexo. Su diseño es generalmente fusiforme u ovalado y siempre llevan una perforación en un extremo, a veces en una cabezuela o botón destacado de la pieza.
 
 
Bramaderas australianas
 
Las bramaderas aborígenes australianas son las más significativas, así como los rituales en que se emplean son los mejor informados. Se las llama en lengua aborigen Churingas o Tjurungas, y en lengua anglosajona se ha popularizado el ya citado nombre de Bull roarer. Con frecuencia van decoradas por una cara o por las dos, y los diseños son geometricos y de simbología tribal, aunque también pueden ser exclusivamente personales. Su sonido se asocia a lo sobrenatural y se emplean en los ritos de iniciación de los varones, estando prohibida su contemplación o uso a los no iniciados (mujeres y niños). Cuando tiene lugar un ritual, su sonido advierte a los no iniciados que deben abandonar la zona sagrada en que éste tiene lugar. El "bull roarer" australiano se hace de "muga"(acacia aneura), de madera dura y compacta de color rojizo, más resistente y pesada incluso que el ébano. Esta madera, por sus buenas características de resonancia, se emplea para todo tipo de instrumentos musicales aborígenes, e incluso, por su elasticidad, para la fabricación de arcos. La cuerda suele ser de cabello humano o pelos de opossum.
En cuanto a las dimensiones  de las bramaderas, hay que decir que son muy variables, desde algo menos de 10 cm hasta más de un pié de longitud, variando el sonido que producen según el tamaño. Las más pequeñas dan un sonido suave y más agudo, mientras que las grandes producen un sonido grave y profundo.
Finalmente hay que decir que el uso de bramaderas se ha incorporado, como instrumento musical, a algunas composiciones modernas, persiguiendo el efecto especial de su sonoridad, e incluso se ha sintetizado electrónicamente.
 
 


Bramadera australiana
 
 

Bramadera de Nueva Guinea








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